Todos los días nos enfrentamos a confusiones, malos entendidos y fallas en la comunicación. En las sesiones grupales que manejo es común escuchar: “yo entendí otra cosa”, “eso no fue lo que pedí” o “pensé que tú lo ibas a hacer”.
Y entonces aparece la pregunta: ¿quién está en lo correcto?
Muchas veces creemos que el problema es de actitud, de aptitudes o de falta de compromiso. Pero en realidad, el problema puede estar en otro lugar: en la forma en la que nos estamos comunicando.¿Qué tal que ambas personas querían decir lo mismo, pero no encontraron la forma de entenderse?
La comunicación no es solamente hablar. También implica escuchar, confirmar, preguntar y aclarar. Como bien se menciona en la idea de “a ese problema le hace falta una conversación”, muchos conflictos no necesitan más correos, más juntas o más instrucciones; necesitan una conversación clara, honesta y oportuna.
Cuando no conversamos, asumimos.
Cuando asumimos, interpretamos.
Y cuando interpretamos sin validar, nos desconectamos.
Humberto Maturana lo explicaba con una frase poderosa: “soy totalmente irresponsable de lo que tú escuchas”. No siempre lo que decimos es exactamente lo que la otra persona entiende. Por eso, comunicar también implica verificar si el mensaje fue comprendido.
En nuestro curso Conecta y Comunica, uno de nuestros talleres más populares, aprenderás a reducir esos cortes en la comunicación, comunicarte de forma asertiva y entender sin precipitarte.
Porque la comunicación efectiva no se trata de tener siempre la razón, sino de construir entendimiento.
Antes de esperar que los demás se comuniquen mejor, recuerda: todo empieza por ti. Escucha, pregunta, aclara y conversa.
A veces, eso que parecía un gran problema, simplemente necesitaba una buena conversación.